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Articles by Anne Cetas

Estoy protegido

Débora, la dueña de un servicio de limpieza de casas, estaba siempre buscando clientes nuevos para ampliar su negocio. Una vez, habló con una mujer que le respondió: «En este momento no puedo pagar por eso; estoy en tratamiento contra el cáncer». En ese instante, Débora decidió que «ninguna mujer en tratamiento contra el cáncer sería rechazada, y que incluso le…

Un mazazo tras otro

Tal vez sepas cómo es. Las cuentas siguen llegando después de una cirugía: anestesiólogo, cirujano, laboratorio, clínica. Julio experimentó esto después de una cirugía de emergencia. Se quejaba: «Debemos miles de dólares. Si tan solo pudiéramos terminar de pagar… Es como si estuviera jugando al juego de golpear al topo, donde los muñequitos de plástico salen de sus agujeros y…

Un lugar de pertenencia

Años después de la trágica pérdida de sus cónyuges, Roberto y Sabrina se enamoraron, se casaron y combinaron sus respectivas familias. Construyeron una casa nueva, y la llamaron Havila (una palabra hebrea que significa «retorcerse de dolor» y «dar a luz»); es decir, hacer algo hermoso a partir del dolor. Dicen que no construyeron la casa para olvidar su pasado, sino para…

El único Rey

Aldo, de cinco años, escuchaba al pastor decir que Jesús había dejado el cielo para venir a la tierra, pero cuando agradeció en oración porque Él había muerto por nuestros pecados, el niño susurró con voz entrecortada y sorprendido: «¡Ay, no! ¿Se murió?».

Desde que Cristo comenzó a vivir en la tierra, hubo personas que lo querían muerto. Unos sabios…

Fruto hermoso

«Los niños deberían poder arrojar una semilla donde quieran [en el jardín] y ver qué sale», sugiere Rebecca Lemos-Otero, fundadora de City Blossoms. Aunque no es una pauta sobre jardinería, refleja la realidad de que cada semilla tiene potencial de producir vida. Desde 2004, esta organización ha hecho jardines en escuelas y zonas de bajos recursos. Mediante la jardinería, los niños aprenden sobre nutrición y desarrollan habilidades para trabajar. Rebecca dice: «Tener un espacio verde lleno de vida en una zona urbana […] permite que los niños estén afuera haciendo algo productivo y hermoso».

Que Dios decida

A Nico y Marilín les encantó ir a un restaurante omakase durante su visita a Nueva York. Omakase es una palabra japonesa que quiere decir «decide tú», lo cual significa que los clientes dejan que el chef escoja lo que van a comer. Aunque era la primera vez que probaban este tipo de platos y sonaba riesgoso, les encantó la comida que el chef eligió y les preparó.

¡No lo olvides!

Junto con mi sobrina y su hija Kailyn, de cuatro años, pasamos una hermosa tarde de sábado juntas. Jugamos con pompas de jabón en el patio, coloreamos un libro de princesas y comimos sándwiches de mantequilla de maní y mermelada. Cuando subieron al auto para irse, Kailyn gritó dulcemente por la ventanilla abierta: «No te olvides de mí, tía Anne». Caminé rápido hacia el coche y susurré: «Nunca podría olvidarte. Te prometo que te veré pronto».

Sí, claro

Silvia se acomodó en un sillón después de un largo día. Miró por la ventana y vio a una pareja anciana luchando para mover un trozo de una cerca vieja que tenía una etiqueta que decía: «gratis». Silvia llamó a su esposo y fueron a ayudarlos. Los cuatro se esforzaron para subir la cerca a un carro y empujarlo hasta la casa de la pareja, a la vuelta de la esquina, riéndose todos en el trayecto por el espectáculo que darían. Cuando volvieron para buscar la segunda parte, la mujer le preguntó a Silvia: «¿Ser mi amiga?». «Sí, claro», le contestó. Más tarde, se enteró de que su nueva amiga vietnamita sabía poco inglés y que se sentía sola, lejos de sus hijos.

Empezar ya mismo

En febrero de 2017, cuando la biopsia de mi hermana mayor reveló que tenía cáncer, les dije a mis amigos: «Necesito pasar el mayor tiempo posible con Carolyn… empezando ya mismo». Algunos me dijeron que mis sentimientos eran una reacción exagerada ante la noticia. Pero ella murió a los diez meses. Y aunque había pasado horas con ella, cuando amamos a alguien, el tiempo nunca es demasiado para un corazón que ama profundamente.

¿Podemos relajarnos?

Darío entró a la oficina de la kinesióloga sabiendo que experimentaría mucho dolor. Después de sostenerle el brazo en varias posiciones incómodas durante algunos segundos, la kinesióloga le dijo con suavidad: «Bueno, puedes relajarte». Más adelante, él comentó: «Creo que lo escuchaba al menos 50 veces en cada sesión de kinesiología: “Bueno, puedes relajarte”».